Seamos honestos: en una consulta de 15 o 20 minutos, con el niño llorando y 10 pacientes más esperando afuera para que los veas, tratar de recordar si el “pincelado” es a los 9 o a los 10 meses es estresante. Para que no tengas que aprenderte la tabla Haizea-Llevant completa te compartimos los siguientes tips que pueden ayudarte en tu día a día.
1. La “Brújula” Biológica
Si te pierdes, recuerda que el cerebro se conecta de arriba hacia abajo y del centro hacia afuera, el desarrollo de tus pacientes tiene que ser:
- Cefalocaudal: Los niños primero controlan la cabeza, luego se sientan y al final caminan.
- Proximodistal: Primero mueven el hombro (manotazos), luego la mano (prensión palmar) y al final los dedos (pinza fina).
2. Los puntos clave de los 12 meses.
Si aprendes estas 4 paradas obligatorias puedes definir entre que edad de desarrollo se encuentra y para ser más específico puedes ir evaluando cada esfera solo entre esas edades y no desde los 0 meses.
- 3 meses: “El mundo hacia arriba”. Ya sostiene la cabeza y te regala la sonrisa social.
- 6 meses: “El trípode”. Se queda sentado si lo apoyas un poquito. Empieza a pasar juguetes de una mano a otra (transferencia).
- 9 meses: “El explorador”. Gateo a tope, se intenta poner de pie y aparece la pinza inmadura (agarra cosas con los dedos).
- 12 meses: “Independencia”. Primeros pasos y dice “mamá/papá” con sentido. Ya sabe lo que quiere, o al menos eso piensa el bebé.
3. El Truco del 2, 3 y 4 para niños en la etapa preescolar.
Esta regla te salva la vida en segundos:
- A los 2 años: Dice frases de 2 palabras, patea la pelota con los 2 pies y sigue órdenes de 2 pasos.
- A los 3 años: Usa frases de 3 palabras, pedalea el triciclo y dibuja un círculo.
- A los 4 años: Dibuja un cuadrado, cuenta historias fantasiosas y salta en un solo pie.
4. ¿Cuándo hay que preocuparse de verdad?
Si bien, el objetivo de la consulta pediátrica del día a día no es realizar una evaluación del desarrollo neurológico completo, hay ciertas alertas con las que no debemos esperar a ver que pasa, si no, actuar.
- Regresión: El niño que ya hablaba o caminaba y de pronto deja de hacerlo. Cualquier hito que tu paciente realizaba anteriormente con normalidad y deja de hacer es signo de alarma inmediato.
- 6 meses: Sigue con hipotonía importante o no intenta agarrar objetos, para este momento debería ser capaz de sostener su cabecita y comenzar a sentarse, si no lo hace, es momento de referir a un neurólogo pediatra. Excepto en condiciones especiales como la Trisomía 21 en cuyos pacientes se presenta una maduración muscular y nerviosa más prolongada.
- 12 meses: No balbucea nada o parece que no escucha cuando lo llaman. En teoría todos los niños deberían haber sido sometidos al tamiz auditivo, sin embargo, en nuestro país es muy común que este no se realice y aunque se realice este no detecta todos los tipos de sordera. Nuestra intervención como especialistas para detectar la sordera es muy importante para poder estimular de forma correcta a nuestros pacientes y evitar que se retrasen en otras áreas del neurodesarrollo.
Tip de residente: Fíjate mucho en la mirada. Un niño que no hace contacto visual suele ser una señal de alerta más importante que si se tardó un mes más en caminar.
Todo esto sale de las guías de la AAP (Bright Futures) y la actualización de hitos del CDC (2022), que por cierto, simplificaron varios puntos para que sea más fácil detectar retrasos a tiempo.
Ahora si, no te quedes en blanco frente a los padres de tus pacientes cuando te pregunten sobre el desarrollo de su pequeño y siempre recuerda, una referencia temprana a un neurólogo pediatra o al paidopsiquiatra puede impactar de forma muy positiva la vida de nuestros pacientes en el futuro.
¡Éxito, colega!



