Como pediatras, una de nuestras decisiones más frecuentes es indicar o no un antibiótico. Aunque puede parecer una acción cotidiana, cada prescripción tiene consecuencias. Cuando usamos antibióticos sin indicación clara, favorecemos resistencia antimicrobiana, alteramos la microbiota intestinal, exponemos al paciente a efectos adversos, generamos costos y reforzamos la idea de que toda fiebre necesita tratamiento antimicrobiano.
En pediatría, gran parte de las consultas por fiebre, tos, rinorrea, odinofagia, otalgia o diarrea corresponden a infecciones virales o autolimitadas. Sin embargo, la presión familiar, la incertidumbre diagnóstica y la costumbre pueden llevarnos a prescribir “por si acaso”. Ese “por si acaso” es precisamente uno de los causantes de la resistencia antimicrobiana.
Nuestro papel no es negar tratamiento, sino ofrecer el tratamiento correcto. Muchas veces, no indicar antibiótico es una decisión médica activa y responsable. Para que la familia lo entienda, debemos explicar por qué pensamos que el cuadro es viral, cuánto puede durar la fiebre, qué síntomas son esperados, qué medidas sí ayudan y qué datos obligan a regresar. Una buena explicación puede ser la mejor terapéutica.
En el ámbito hospitalario, nuestra responsabilidad es igual de importante. Debemos evitar esquemas excesivamente amplios sin justificación, profilaxis prolongadas, dobles coberturas innecesarias y tratamientos que no se ajustan a cultivos o evolución clínica. Desescalar un antibiótico cuando tenemos información microbiológica es una intervención de calidad.
Debemos prescribir de forma responsable. Cada antibiótico que indicamos debe tener una razón clara: diagnóstico probable o confirmado, espectro adecuado, dosis correcta, vía apropiada y duración definida. La resistencia antimicrobiana no es un problema futuro; ya está presente en nuestros hospitales y comunidades y empezamos a ver las consecuencias de ello con bacterias multidrogoresistentes, por lo que es importante que siempre seamos lo más asertivos posible al prescribir antibióticos.
¿Cómo aplicarlo a la práctica clínica?
- Explicar a la familia por qué no siempre se requiere antibiótico.
- Elegir el antibiótico de menor espectro posible cuando esté indicado.
- Definir dosis, vía y duración desde el inicio y explicar de forma clara la importancia de completar el esquema como se indicó.
- Revisar cultivos y desescalar tratamiento cuando sea posible.
- EVITAR ANTIBIÓTICOS INNECESARIOS O MAL INDICADOS.
Bibliografía:
- Centers for Disease Control and Prevention. Core Elements of Outpatient Antibiotic Stewardship. CDC; actualización 2024.
- Sanchez GV, Fleming-Dutra KE, Roberts RM, Hicks LA. Core Elements of Outpatient Antibiotic Stewardship. MMWR Recomm Rep. 2016;65(6):1-12.
- World Health Organization. Antimicrobial resistance. WHO Fact Sheet; 2023.
- World Health Organization. Global Antibiotic Resistance Surveillance Report 2025. WHO; 2025.
- American Academy of Pediatrics. Red Book: Antimicrobial Stewardship. AAP Red Book.



